¿Viajas con niños? Cuida su piel durante las vacaciones
Las vacaciones son una oportunidad para crear recuerdos inolvidables en familia. Sin embargo, cuando se trata de niños, el cuidado de la piel en niños durante las vacaciones debe ser una prioridad. La piel infantil es más delgada, sensible y vulnerable a factores externos como el sol, el calor, el cloro de las piscinas y los cambios de clima, lo que aumenta el riesgo de quemaduras, irritaciones y deshidratación.
Proteger la piel de los niños durante un viaje no solo previene molestias inmediatas, sino que también reduce el riesgo de daños a largo plazo.
¿Por qué la piel de los niños es más sensible?
La piel de los niños aún está en proceso de maduración. Su barrera cutánea no se encuentra completamente desarrollada, lo que facilita la pérdida de agua y la penetración de agentes irritantes. Además, el daño solar acumulado en la infancia tiene un impacto directo en la salud de la piel en la adultez.
Por esta razón, las principales asociaciones dermatológicas coinciden en que la prevención desde edades tempranas es clave.
1. Protector solar específico para niños
El uso de protector solar es fundamental. Debe ser formulado específicamente para piel pediátrica, preferiblemente de amplio espectro (UVA y UVB) y con un factor de protección solar (FPS) igual o mayor a 30.
Es importante aplicar el protector solar entre 20 y 30 minutos antes de la exposición y reaplicarlo cada 3 horas, especialmente después de estar en la piscina, sudar o secarse con la toalla. Incluso en días nublados, la radiación solar sigue presente.
2. Evitar la exposición solar en horas pico
Uno de los errores más comunes durante las vacaciones es permitir la exposición solar prolongada en las horas de mayor radiación. Se recomienda evitar el sol entre las 11:00 a. m. y las 3:00 p. m., cuando los rayos ultravioleta alcanzan su máxima intensidad.
Una regla práctica para los padres es la “regla de la sombra”: si la sombra del niño es más corta que su estatura, la radiación es muy intensa y se debe evitar la exposición directa.
3. Ropa adecuada y protección física
La protección solar no depende únicamente del uso de protector. El uso de ropa ligera de manga larga, telas frescas, sombreros de ala ancha y gafas con filtro UV brinda una barrera física adicional, especialmente útil en niños pequeños.
Estas medidas son ampliamente recomendadas por sociedades dermatológicas pediátricas, ya que reducen de forma significativa la exposición directa al sol.
4. Hidratación constante
El calor, la actividad física y la exposición solar aumentan la pérdida de agua en los niños. Mantener una hidratación constante, tanto interna (consumo frecuente de agua) como externa (uso de cremas hidratantes suaves), ayuda a preservar la función de la piel y prevenir resequedad o irritaciones.
La hidratación es especialmente importante después de la piscina o el mar, ya que el cloro y la sal pueden resecar la piel.
5. Rutinas simples y seguras
Durante las vacaciones es recomendable mantener rutinas de cuidado sencillas. Evita probar productos nuevos que puedan generar reacciones inesperadas y utiliza solo aquellos que ya sabes que el niño tolera bien.
Además, revisa siempre las fechas de vencimiento de los productos dermatológicos. Muchos permanecen guardados durante meses y el uso de productos vencidos puede causar irritaciones o infecciones en la piel infantil.
Conclusión
Cuidar la piel de los niños durante las vacaciones no significa limitar la diversión, sino garantizar que puedan disfrutarla de forma segura. La protección solar adecuada, la hidratación constante y la prevención en horarios de alta radiación son pilares fundamentales para mantener una piel sana desde la infancia.
Por la Dra. Dayana Arenas – Médica dermatóloga
